La voz que despierta es un proyecto personal que lleva meses en la sombra, gestándose muy dentro de mi y sin encontrar nunca el momento de nacer.
Lo cierto es que había perdido el norte porque decidirse a escribir un blog parece fácil pero no. Un día te levantas y te dices a ti misma y a los más cercanos: ¡ Voy a escribir un blog! Y entonces, de repente, sin comerlo ni beberlo llega el bombardeo, el ajeno y el propio: elegir un buen título, ¿temática personal o profesional?, ¿ no se pueden las dos? ¿ con nombre propio o mejor un pseudónimo? ¿ Blogger o Wordprees? Y un mundo con el que no contabas se abre ante ti: que si la marca personal, que si el nicho de mercado, que si la importancia de un dominio propio, que si el posicionamiento SEO, que si las redes sociales... Y tú, que sólo querías escribir un blog, te encuentras descargando ebooks sobre " Cómo triunfar con tu nuevo blog", ¡ valiente idiota estoy hecha! Caí de nuevo en la trampa: consumiendo y compitiendo.
No voy a negar que si te decides a hacer público lo que escribes es con la ilusión de que alguien te lea pero la razón principal de que La voz que despierta exista es algo mucho más íntimo, mucho más propio, es la necesidad de plasmar por escrito lo que pienso, lo que siento, de mostrar mi voz, una voz que despierta ante la crueldad humana, ante las injusticias, una voz que se alza para dar la cara por los más débiles, por los que no tienen voz, a los que nadie pregunta; una voz que se cuestiona constantemente todo lo que piensa y todo lo que siente y que cambia de opinión y que rectifica y que se mejora...
¿ Qué encontrarás aquí? De todo un poco, aunque no sea lo mejor para tener lectores fieles, La voz que despierta no tiene una única temática, por aquí encontrarás mucho de educación, de pedagogía, de crianza, de maternidad, de mujer, de género, de ecología, de vida sana....quizá algo de literatura, ajena y de cosecha propia; habrá amor y pasión y casi seguro que algo de locura...y no puedo prometer no contradecirme a veces porque soy todo lo constante que me permite mi ciclo menstrual; y sí, presento mi voz a cara descubierta, sin miedos, que esta soy yo y no tengo nada que ocultar, que mi vida profesional y personal se entremezclan y que la una sin la una no existen y a mi me gusta que así sea...
Bienvenidos, pues, a este mi rincón
